Sin crecimiento no hay derechos humanos

Una presentación en la conferencia minera Perumin ha convertido al defensor del Pueblo, Walter Gutiérrez, en blanco de innumerables críticas. ¿La razón? Una diapositiva en la que se leía la siguiente frase: “Sin inversión minera no hay crecimiento económico. Sin crecimiento económico los derechos humanos no serán reales para todos”. Según algunos, la idea expresada en la segunda oración demostraría que al defensor del Pueblo le interesa más el crecimiento económico que el respeto de los derechos humanos. Más aún, Gutiérrez estaría condicionando el respeto de los derechos humanos a la economía.

Un análisis desapasionado de las ideas expresadas en la diapositiva, sin embargo, nos lleva a conclusiones muy diferentes. En realidad, si algo es incorrecto en la diapositiva es la primera oración. Al menos teóricamente es posible que haya crecimiento económico sin inversión minera. Sin embargo, sería un verdadero despropósito que el Perú no aproveche sus recursos naturales cuando hacerlo puede ayudar a que miles de personas salgan más rápido de la pobreza y no tengan que volver a pasar hambre. 

En cuanto a la idea de que sin crecimiento económico los derechos humanos no serán efectivos para todos, es una idea irreprochable. Basta con hacerse una simple pregunta: ¿por qué en Suiza el derecho a la salud es más efectivo que en nuestro país? La respuesta también es sencilla, aunque aparentemente no tan evidente: porque Suiza es un país rico mientras que el Perú es un país subdesarrollado.

Los derechos humanos, al menos los contenidos en la Carta Internacional de Derechos Humanos, no son solo los derechos individuales como la libertad de expresión, sino también derechos que requieren inversión pública o privada como el derecho a la vivienda o a la educación.

Cuando se habla de crecimiento económico, muchos piensan en abusos empresariales o en casos condenables como el de Doe Run. Sin embargo, el crecimiento económico también puede ser una meta noble compatible con el respeto de los derechos humanos. Es más: es la única alternativa que tenemos para que dejen de ser mera tinta sobre el papel.

No olvidemos que detrás de las cifras de crecimiento económico no solo hay un minero que se hace más rico, sino padres que pueden brindarles a sus hijos la educación que ellos nunca tuvieron, familias que pueden tener una casa más digna y en general personas con una mejor calidad de vida.

De un tiempo aquí, la cifra de 6% de crecimiento dejó de ser la norma para volverse una especie de utopía. El Perú sigue liderando en América Latina en cuanto a crecimiento económico, pero en ausencia de reformas importantes nuestra economía seguirá avanzando lento. Es urgente que el gobierno empiece a hacer algo para remediar esta situación porque, como decía con verdad el defensor, sin crecimiento económico los derechos humanos nunca serán efectivos para todos los peruanos.

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